26.6.14

La suerte dormida


Título: La suerte dormida
Dirección: Ángeles González-Sinde
País: España
Año: 2003
Duración: 105 min
Género: Drama
Interpretación: Adriana Ozores (Amparo), Félix Gómez (Agustín), Pepe Soriano (José), Carlos Kaniowsky (Floro), Fanny de Castro (Rosa), Chani Martín (Genaro), Antonio Muñoz de Mesa (Peláez), Josu Ormaetxe (Jefe de obra), Pilar Castro (Sonia), Joaquín Climent (Hormaeche), Francesc Orella (Miguel)
Guión: Ángeles González-Sinde y Belén Gopegui
Producción: Gerardo Herrero, Javier López Blanco y Mariela Besuievsky
Música: Miguel Malla
Fotografía: Antonio Calvache
Montaje: Fernando Pardo
Dirección artística: Carlos Bodelón
Vestuario: Patricia Monné
Estreno en España: 21 Noviembre 2003

Sinopsis: Amparo (Adriana Ozores), una mujer que huye del dolor causado por una traumática pérdida en el pasado, se refugia en una perfecta burbu-ja de rutina de trabajo y vida sin sobresaltos, hasta que se ve empujada a defender un caso judicial de indemnización por muerte. Este proceso, del que en un primer momento trata de huir, acaba por convertirse en una obse-sión que la devuelve al mundo de los “vivos”.

Crítica:

La suerte dormida se trata de una película de carácter social en la que se ponen de manifiesto algunos de los problemas que afectan a nuestra sociedad actual como la precariedad laboral y la siniestralidad. 
La película esta basada en un hecho real como otros muchos en las que los intereses económicos se anteponen a la seguridad laboral y en los que la inspección de la Administración cumple con su triste papel de irresponsable comparsa. Para acabar con esta lamentable realidad solo hay un camino posible, reprimir al máximo las conductas infractoras recogidas en nuestra ley desde hace años. 
Una correcta película, con un excelente guión y un buen plantel de actores donde destaca especialmente Adriana Ozores con una brillante actuación. Muy recomendable.

5.6.14

'Tu vivo retrato' - Isabel Wolff


Tu vivo retrato
Isabel Wolff
Lumen

«¿Tenemos que pintar lo que vemos en un rostro, lo que trasmite, o lo que esconde?», preguntaba Picasso.
Gabriella Graham "Ella para los amigos" lo sabe muy bien, y en sus retratos se nota ese don por captar la esencia de una persona. Sus clientes la admiran, confían en ella y le cuentan sus historias muy personales, pero entre las cuatro paredes de su casa no es tan fácil vivir a gusto.
El padre abandonó a la familia cuando Ella era niña, y esa lejanía ha ido creando malentendidos. Además, Chloë está a punto de casarse con Nate, un hombre del que Ella desconfía. Todo alrededor de la joven pintora parece tambalearse, hasta que un buen día Nate se sienta delante de su caballete, dispuesto a posar para un retrato.

Gabriella se ha convertido en una retratista de renombre gracias a su talento a la hora de plasmar en sus cuadros algo más que el rostro de una persona. Durante las sesiones con sus clientes crea un entorno íntimo donde las confesiones más personales acaban surgiendo, como la historia del cuadro de la octogenaria Iris, la reticencia a ser retratada de la guapa Céline o la pena del parlamentario Mike. Pero el mayor reto será pintar el retrato de Nate, su futuro cuñado. Ella desconfía de él por una conversación que oyó de manera accidental, pero también se niega a contar sus dudas a su hermana ya que ésta ha sufrido una profunda decepción amorosa unos meses antes. Entre tantas confesiones y pinceles, Ella piensa en su padre, que la abandonó treinta años atrás. Su madre se niega a darle explicación alguna, sin embargo un correo electrónico hará que resurjan las dudas del pasado.

La novela se ambienta en Londres, en la actualidad. Gabriella es una protagonista cercana y gracias a la narración en primera persona, la autora nos revela sus pensamientos más íntimos y su lucha. Su incertidumbre en todo lo referente a su padre es conmovedora porque se detecta a través de los pensamientos de una mujer adulta el dolor de una niña abandonada.
Con un estilo ágil y rápido Tu vivo retrato es, una preciosa novela sobre la familia, el amor, el arrepentimiento y el perdón que nos recuerda que, de verdad, el rostro es el espejo del alma. Por eso, Ella Graham nos emocionará con sus dudas y temores y nos enseñará que a veces hay que pararse y mirar fijamente, pues si lo hacemos, seguro que encontraremos la belleza en todos y cada uno de nosotros.