22.6.15

Cartas de amor de escritores españoles (V)

Juan Ramón Jiménez a Zenobia Campubrí:

Zenobia Campubrí era una mujer muy moderna, una de las pioneras del feminismo en España (fue una de las primeras mujeres en aprender a conducir) y muy vital. Y a pesar de todo eso acabó casándose (aunque le costó al poeta convencerla) con Juan Ramón Jiménez, que era poco vital y bastante apático. A pesar de ser tan diferentes y a pesar de que sus primeras cartas empiezan con unos castos querido hermano y querida hermana, estuvieron muy enamorados. Cuando ella murió, él quiso morirse con ella. Unas semanas después le dieron el Nobel y en su discurso él se lo dio a Zenobia.

Zenobia, vaya usted haciéndose a la idea de casarse conmigo, no lo dude más, Zenobia, que yo estoy esperando su decisión como un hierro hecho ascua de amor y de anhelo. Ordene su pensamiento, llévelo como un cordero dócil, por el sendero en flor que va a mi alma. Allí tendrá un único paraíso terrenal y su paraíso celeste, pues que Dios estará con nosotros. ¡Venga hacía mí, Zenobia; no me deje solo, con los brazos abiertos tembloroso de deseo y trastornado de pasión! ¡Que el tiempo corra, que vuele, hasta llegar el día en el que usted me abra todo el tesoro de su vida interior! Entonces, echaremos el ancla en el puerto sosegado y pararemos el reloj de nuestra alegría, para siempre. ¡Zenobia, Zenobia, Zenobia! ¡Querría que mi voz llegara a usted a través de la noche estrellada! ¡Sea buena, sea fiel, sea tierna para mí! Ciérreme la herida y no me la entreabra una vez más. Adiós Zenoba, que sea usted todo lo feliz que sería si usted quisiera. Déjeme besarla desde aquí, locamente. Un beso, otro, otro, cien hasta morirme en su boca fría.

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